San Miguel Arcángel, con la potencia del Fíat Divino tomo a todas las almas y hago mío el poder que Dios te ha conferido para ampararlas y defenderlas en la lucha contra la perversidad y las acechanzas del demonio y se manifieste el poder de Dios en todas las criaturas. Tomo el poder de las palabras de San Miguel Arcángel cuando humillándose ante Dios venció al demonio y dijo: ¿Quién como Dios? Llevo estas palabras a todas las almas, especialmente a aquellas enfermas del demonio de la soberbia, y con este mismo poder arrojo al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos. Así también ato toda voluntad humana a las cadenas de amor y de la luz de los conocimientos de la Voluntad Divina para que por cada intento que tenga el maligno para perder a las almas podamos darle a Dios nuestro te amo, te adoro, te bendigo, te agradezco por todos y pedirle a una sola voz constante, unidos el Cielo y la tierra que se extienda el Reino Divino.
Fíat, Fíat, Fíat.
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